lunes, 20 de agosto de 2007

Aspectos Literarios


NARRATIVA EN MISCELÁNEA
-Cuentos y relatos-
Las áreas de tratamiento ubican a los cuentos y relatos aquí compilados como literatura para adultos. Nominación ésta que nos permite agrupar en ella: sordidez, prostitución, crimen, lujuria, odio, incesto, traición, filicidio, locura... Temáticas que tienen, en nuestras páginas, vecindad con textos que redimen al hombre para encontrar en él al ser humano que en ocasiones lo habita. Si escribir significa "someterse al juicio de uno mismo" -como dijera Ibsen- tenemos, en estas voces, diversas apetencias y una sola obsesiva vocación: la escritura, ferviente placer. Y es ese abanico multicolor, que va de uno a otro extremos entre la miseria y la grandeza humanas, donde la palabra miscelánea instala de manera contundente su mejor definición. Recordemos, empero, que escribir es apenas la mitad del viaje, pues la indisoluble díada que integran escritor y lector compromete a ambos en la aventura que se vive al interior de una historia narrada de manera breve y precisa. Al primero corresponde la construcción de personajes desenvueltos en territorios emocionales diversos, en medio de una tensión narrativa que a título de propuesta se ofrece al lector, quien asume la tarea de recrear dicha trama. Encomienda que realiza a través exégesis individual incorporando referentes personales al texto en cuestión, y, digámoslo así, apropiándose del mismo.
Por ello solicitamos adentrarse en la lectura de este libro, pues estamos ciertos de que es, será, una experiencia definitivamente significativa. La muy sintética ficha curricular de cada autor que aparece al final refiere, sin embargo, las distintas latitudes de las que proceden las plumas y los ámbitos de especialidad en los que se mueven los escritores, amigos todos, quienes amablemente aceptaron nuestra cordial invitación para integrar esta Narrativa en miscelánea.

José Antonio Durand. Coordinador.
Universidad Nacional Autónoma de México
Facultad de Estudios Superiores Zaragoza
Academia de Extensión Universitaria y Difusión de la Cultura.
Escritores:
Fernando Abreu, Miguel Ángel Arenas Haro, Gloria Ariceaga, Patricia Romana, Bárcena Molina, Feliciano Bartolo Solís, Maricarmen Carrillo, Patricia Eugenia Castillo Guzmán, Alfonso Sergio Correa Reyes, José Antonio Durand Alcántara, Ernesto Durand Rodríguez, Martha Elsa Durazzo, Alejandro Escotto Córdoba, Jorge Enrique Escalona, Enrique Flores Amastal, Nicolás Fuentes, Alma Teresa Guzmán Dibella, Juan Manuel Hernández García, Patricia Hernández Velásquez, Ruben Lara Piña, German Lastra Barrios, Flavio Ramón Mendoza Fragoso, Antolín Orozco Luviano, Félix Pacheco González, Gustavo Pónce Maldonado, Manuel Rico Bernal, Adela Rojas Ramírez, Maria Elena Solórzano, Ma. Socorro Uribe Estrella




La Grieta # 7





Con la firme intención de promover la literatura, presentamos el número siete de la revista La Grieta, confirmando la propuesta alternativa a los espacios celosamente vigilados por el establishment editorial imperante en el estado de Tabasco. Participan: Manuel Felipe, Adán Echeverría, Javier Azul, Manuel Noctis, Fernando Abreu (narrativa). Zita Noriega, Pedro Morales Torres, y Estela Guerra Garnica (poesía). En la parte gráfica tenemos el portafolio de Lilia Luján y las viñetas y caricatura por GAUD.










A continuación un par de textos que aparecen en la revista y el libro respectivamente.




Chúpate ésta…


Por Fernando Abreu


A Charles Bukowski.



¿Piedra, polvo, o cerveza? Así me decía el hijo de la chingada antes de tener sexo. Y después, nada. Nada que me la metía, sólo ahí embrutecido por la piedra, como fantasma, todo idiota, tanto que me rogaba lo acompañase, incluso un par de veces escapando del congal, casi cada noche, a su casa, y lo único era drogarse. En serio manita, te lo digo de verdad.Pero que diferente fue al principio, cuando lo conocí. Yo ya estaba media peda, se me acercó y me dijo que si no quería sentarme y tomarme una chela con él. Le dije que sólo copas, ya sabes, pura pinche caribe cooler rebajada. Luego que me habla bonito, muy respetuoso, con voz deliciosa dijo que le gustaba mi compañía, y que era más chula que las putas flacas que se encueran en la tarima. Qué hice después. Pues tu sabrás manita que ya tomada una se pone cachonda, que sí, que no, que te dejas tocar una nalga, te animas, hasta lo besas. Y te vale madre si le apesta la boca.Esa noche terminamos bebiendo tequila, le conté que me gusta fichar pero me encabrona tomar copas. A mí dame caguamas, no chingaderas, le dije. Y que soltamos la carcajada. Entonces se me acercó al oído diciéndome que quería estar conmigo a solas. Le expliqué el rollo, pagó mi salida, Pedro se molestó un poco, no me quería dejar ir, yo creo le dieron celos. Sí, ese mismo, hermano de Polo, antes de tener este congal trabajaron en el Black Gold, allá en Playa Norte. Pues te sigo contando. Me dijo que después de que cantaran podía irme, entonces se juntó con sus hermanos y tocaron cinco canciones. Mi cliente estaba encabronado, pero no me la hizo de a pedos, incluso entonamos juntos una de El Chapo de Sinaloa. Al terminar el grupo, bajó Pedro y se puso de mamón, dijo que si me largaba no iba a darme lo de las fichas. Lo mandé a la verga, y me fui.El tipo pagó un taxi y nos lanzamos a su casa. Era un departamento cerca de la Morelos, en la treinta y cinco. No era la gran cosa pero estaba bien. Me invitó a pasar, yo andaba mareadísima, me recosté en un sillón de madera, fue por unas chelas a la cocina y me ofreció un cigarro, entonces que me acaricia la espalda y empieza a morderme una teta. Estás buenísima, susurró. Yo me le restregaba todita, me desabroché la falda, sentí su excitación. Se puso de pie, prendió el estéreo y puso un cede de K-paz de la sierra. Luego se dirige a un buró y saca una bolsita. Pues tenía coca, no te dije. El güey aspira y aspira, entonces voltea a verme y empieza a reír como imbécil. Se acerca. Me tomó de la cintura y nos metimos a su cuarto. Adentro me pide que le haga un teibol, y yo de pendeja, que se lo hago. El cabrón se acomoda en una silla frente a la cama, saca papel aluminio de su camisa, el encendedor, y empieza a fumar piedra. Entonces el hijoeputa se empieza a masturbar mientras me pide que me meta el dedo. No quiero la servilleta, no creas que voy a llorar, es solamente rabia manita, deja que te cuente. Camina hasta mí. Me agarra de los cabellos poniendo su verga junto a mi cara, y luego pide que se la mame. Se la empiezo a chupar y…Te juro que no lo entiendo, por diosito, y mira que todo era distinto al día siguiente. Me invitó a comer mariscos al Alvaradeño, me platicó de su trabajo en plataforma, muy galante se preocupó de que nos atendieran bien. Después fuimos a caminar al malecón, nos agarramos de la mano, él muy sonriente, y yo, pues muy cariñosa. Comimos un helado, nos sentamos en una orilla viendo el atardecer, los barcos, sintiendo todita la brisa. Fue el mejor día que he tenido. Con decirte que hasta un celular me compró. A eso de las seis me presenté aquí en La Bamba, Polo me dio chance de fichar, aunque Pedro seguía encabronado, el muy puto se paró junto a la barra como esperando que lo saludara, me di la vuelta. A eso de las once que llega mi cliente. Venía acompañado por un güey flaco, moreno, todo jodido; eso sí, con su pinche overol de PEMEX. Me sentó y empezamos a chupar. Al cabo de dos horas paga mi salida y los tres fuimos a su departamento. Entrando entrando, nos hace la pregunta. Rápidamente el flaquito se sienta en la mesa y empieza a meterse polvo por las narices, mientras Andrés. Pues así se llamaba el cabroncito. Bueno, continúo. Me fajaba en la cocina con hartas ganas, yo sentía que mis piernas se caían, y un calorcito bien rico en la pucha me puso completamente loca. Llegamos a su cuarto, me desnudó. Entonces que aparece el flaquito, Andrés lo mira con ojos saltones y le dice: cógetela. ¡Si coño, estoy nerviosa!, ya no me mires así. Escucha. A pesar de la humillación no estaba dispuesta a hacerle caso. Andrés animaba a su amigo, el flaquito quiso tomarme de los hombros y que le sorrajo una cachetada. Empecé a gritarle pendejadas, pero el muy maricón de Andrés me pegó un madrazo que me rompió la boca. Ya iba yo a devolverle el golpe cuando éste saca una navaja y la pone en mi cuello. Me horroricé, dijo que iba a cortarme si no le hacía caso. El otro hijoeputa ya confiado metía las manos en todo mi cuerpo, cerré los ojos y apreté los dientes, lloraba. Ya sé que tienes que atender las mesas, pero pon atención, ya voy a terminar. Andrés de nuevo se sentó, fumó la piedra, y al rato comenzaba a masturbarse. Hervía mi sangre solo de verlo, cuantimás acercó su verga para chupársela, es ahí donde venía lo peor. Ya sé que afuera hay una troka llena de policías y que están hablando con Polo, hazme caso. Detesto a Andrés y lo que hizo, pero al despertar era otra persona, jugaba conmigo, me hacía reír. Traté de que explicara su comportamiento. Pero nada. Y eso se repetía todas las noches. Hasta ayer. Cálmate, soy puta pero no pendeja, ya sé que la policía viene por mí, pero quiero sepas que lo que hice tiene justificación. Ese pinche Andrés sólo le gustaba ver que me cogieran. Ayer salimos del congal, nos pusimos una buena peda. Como siempre fuimos a su departamento. Adentro tomamos un six. Al ratito su amigo ya estaba encuerado, hizo una línea, la respiró, yo también hice una; que más valía drogarme ya. Nos metimos los tres al cuarto, me arrodillaron para que se las mamara a los dos, luego, el flaquito me llevó a la cama y empieza a besar mis tetas, le pido a Andrés que se acerque, le dije que sabía que todo eso le gustaba, lo comencé a acariciar. La cargaba en la bolsita, no se dio cuenta cuando la saqué. Ya enfrente de mí, ¡zaz! Qué desmadre manita, pegó un grito espantoso, bañado todito en sangre de la cintura para abajo, neta, pues si le tasajié todo el pito. ¡Quítenme las manos de encima cabrones!, sépanse que lo hice por mero gusto, y te juro mana que lo peor no fue que se la chupara sino que el muy puto obligaba a tragarme el semen, pero se jodió, todavía lo vi a los ojos y le dije: a ver, chúpate ésta.